Cada día, muchos estudiantes acuden a las clases con una carga invisible sobre sus hombros; la Ansiedad. Esta emoción muchas veces ignorada, afecta profundamente la capacidad de aprender. Desde la Psicopedagogía, sabemos que la ansiedad es una de las causas más poderosas y silenciosas que sabotean el aprendizaje.
Comprender cómo afecta la ansiedad al aprendizaje es muy importante tanto para educadores, padres y estudiantes. La neurociencia ha demostrado que la ansiedad activa el sistema de alerta del cerebro. La amígdala, responsable de detectar el peligro, enciende una alarma que no distingue entre un león y una prueba de matemáticas. El corazón late rápido, la respiración se acelera y el hipotálamo ordena al cuerpo entrar en modo supervivencia.
Mientras tanto, la corteza prefrontal, encargada de la memoria de trabajo (codificación y recuerdo de la información), la planificación y la autorregulación, queda en segundo plan, Así un niño que ha estudiado puede quedarse en blanco y olvidar lo que sabía o simplemente rendirse antes de intentarlo. Desde nuestra labor psicopedagógica, es crucial reconocer que estos bloqueos no san falta de capacidad, sino el efecto natural de un cerebro invadido por la ansiedad.
La ansiedad también distorsiona la percepción que el niño tiene de sí mismo. Aparecen pensamientos negativos; “No puedo”, “Me va a salir mal”, “Todos son mejor que yo”, lo he oído muchas veces en mi intervención con niños. Esta autoimagen deteriorada disminuye la motivación, ingrediente fundamental en el aprendizaje significativo, alimenta la evitación es decir el NNA, evita cualquier situación nueva o que le genere temor, además perpetua el circulo vicioso; a más ansiedad, peor rendimiento y a peor rendimiento, más ansiedad.
Como educadores y padres necesitamos hacernos conscientes y crear entornos seguros, donde la calma y la confianza sean prioridad. Si el estudiante percibe el error como una amenaza, la ansiedad crece, en cambio sí lo entiende como una oportunidad de aprender, la amígdala bajará la guardia y la corteza prefrontal podrá activarse.
La Psicopedagogía nos recuerda que antes de enseñar cualquier contenido, debemos asegurarnos de que la mente del estudiante está disponible y segura: Solo un cerebro tranquilo puede dedicarse a lo importante; crecer, descubrir y aprender.
Lorena Pino
Psicopedagoga
Directora Recreando


