Por Ángelo Palomino

Reseña “fe y política: perspectivas teológicas latinoamericanas”

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Gracias a la invitación del Pastor Daniel Anabalón (Capellán de la Moneda) y las gestiones de Reforma Chile (organización política socialcristiana), el día viernes 14 de diciembre se realizó una conferencia denominada “fe y política: perspectivas teológicas latinoamericanas”, con las exposiciones de los profesores Juan Martínez y Mark Lau Branson, ambos provenientes del Seminario Teológico Fuller (en Estados Unidos).

La conferencia se concentró en la participación cívica y política de los cristianos evangélicos y sobre este tema central surgieron una serie de relevantes reflexiones escriturales, concepciones criticas del actuar cristiano en este ámbito y desafíos teológicos y prácticos vinculados a la complejidad de la incidencia pública cristiana.

Un primer planteamiento llamativo es la reflexión que se otorga del conocido pasaje del libro de Jeremías sobre el llamado que se realiza al pueblo de Israel sobre buscar la paz de la ciudad en la que se encontraban deportados, pues bajo esa circunstancia ellos tendrían paz[1]. Esa paz (o Shalom) hace referencia a un bienestar social general, que en primera instancia, el pueblo de Israel no debía buscar para sí mismo sino que primero para la sociedad pagana en la que estaba inserta, y luego, esa paz y bienestar llegaría a ellos. La deliberación, que surge de aquello para los cristianos en la actualidad, dice relación con que la práctica política de los evangélicos debería estar marcada más por la consecución de una práctica política que beneficie a toda la sociedad, en vez de una práctica corporativista en la que los cristianos buscan simplemente incidir en los asuntos públicos para aquellos temas que son de nuestro propio interés o de mayor valoración, relegando los problemas que son relevantes para el resto de la sociedad.

Posteriormente, en perspectiva histórica se reflexiona sobre la relación iglesia-Estado, considerando la historia de la iglesia, el contexto latinoamericano y especialmente el contexto chileno. Espacio en que la audiencia aporta con una serie de hitos y procesos que marcan esta relación, desde los inicios de Chile como país independiente hasta la actualidad, como la progresiva pérdida de la hegemonía social y política de la iglesia católica, la aparición de las leyes laicas, la irrupción de los pentecostales con el avivamiento en Valparaíso, el Te Deum evangélico, la compleja relación de las iglesias con la dictadura y en el contexto democrático actual el surgimiento de la ley de culto y el “día de los evangélicos”. Estos aspectos históricos debieran ayudarnos a cuestionarnos a cerca de cómo será (o como construimos) la relación iglesia-Estado en el futuro.

Por su parte, en el contexto latinoamericano actual, la participación evangélica en la vida pública ha dado lugar a la creación de partidos políticos cristianos e incluso la existencia de presidentes cristianos gobernando algunas naciones, como por ejemplo Guatemala. No obstante, en la opinión de uno de los expositores, estos modelos de participación no han servido ni han sido eficaces para un correcto desenvolvimiento de los evangélicos en los espacios de poder. En esta misma línea se señala que “el cambio” no viene simplemente por orar por un presidente o entregarle una biblia. Pues los políticos, a causa del positivo cálculo político que deriva de ello, difícilmente se negarían a realizar uno de estos actos públicos con un pastor o líder cristiano conocido. En efecto, para los cristianos la tarea es muchísimo más compleja que solo orar y entregar una biblia. Desde la perspectiva de los expositores hace falta teología y práctica que tenga en cuenta dicha complejidad.

Finalmente, también se plantean algunas consideraciones de la participación de los cristianos en la esfera política en base a la experiencia de la iglesia estadounidense y algunos elementos de la teología práctica. Una de las dificultades que ha tenido la iglesia norteamericana es que realizan un buen trabajo a nivel local, pero no ocurre lo mismo a nivel nacional. Por ejemplo, suele ocurrir que la iglesia elabora positivos programas de ayuda a los pobres a nivel local, pero a su vez tiende a apoyar leyes que favorecen a los ricos y perjudican a los pobres en materia de impuestos. Las iglesias locales responden bien a dificultades o carencias locales, pero mientras más ingresan al poder nacional tienen menos claro el cómo actuar. Por ejemplo han tenido el problema de legislar para imponer “normativas cristianas” a los no creyentes.  Además, muchos evangélicos en Estados Unidos no quieren un cambio en el poder, sino que estar en el poder. Y cuando esto último ocurre se producen muchos errores ¿Cómo lograr entonces que prime la sabiduría en el ambiente cívico?

Para los expositores, hay algunos aspectos de la teología práctica que pueden guiar la participación cristiana en asuntos públicos. Una consideración central de esta teología es que resulta importante lo que creemos acerca de Dios, de las personas y de la iglesia. En virtud de ello, la teología práctica se pregunta: ¿dónde Dios está obrando? Y si creemos que Dios obra también a través de los no creyentes: ¿qué está haciendo Dios a través de mis vecinos a favor de la justicia social, o bien en el ámbito político? La iglesia por su parte, primero debe encarnar la vida de Jesús antes de decirle algo a alguien. En definitiva, para los expositores una pregunta importantísima es ¿qué deberíamos hacer para que otros digan que la iglesia evangélica usa el poder correctamente en favor de otros? Lamentablemente, en Estados Unidos la iglesia suele utilizar el poder político para sus intereses y no para glorificar a Dios.

Como es propio de las positivas y nutridas instancias como estas, no pueden desatenderse las valiosas reflexiones provenientes de los profesores del Seminario Fuller, que ciertamente pueden iluminar algunos puntos centrales y críticos de cómo estamos pensando y practicando nuestra participación cívica como cristianos. Pues, aun cuando sus experiencias provengan de un país muy diferente al nuestro, estamos propensos a cometer errores similares. Pero seguramente también estamos en un momento crucial para enmendar y elaborar caminos que sean guiados por Dios, con las motivaciones correctas, planteándonos las preguntas adecuadas, anclados en profundas consideraciones escriturales y teológicas, con la necesaria contribución intelectual y profesional y con la mira a una participación que busque el bienestar de nuestra sociedad.

 

Ángelo Palomino Díaz
Analista en Políticas y Asuntos Internacionales
Magister en Relaciones Internacionales, Seguridad y Defensa

[1] “Y procurad la paz de la ciudad a la cual os hice transportar, y rogad por ella a Jehová; porque en su paz tendréis vosotros paz”. Jeremías 29:7 (RVR1960).

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