Por Ángelo Palomino Díaz

Reseña Laboratorio de Ideas: “Teología Política Protestante”

Laboratorios (4)
Durante el mes de octubre, el Centro de Estudios y Liderazgo Público Oikonomos inició “los laboratorios de Ideas”, que consisten en instancias de formación, reflexión, propuestas y acciones concretas en un ámbito de interés público desde una perspectiva cristiana. El primer laboratorio gravitó en torno a “la teología política protestante” junto con la presencia de Luis Aranguiz Kahn[1] como expositor.

Luego de un breve acercamiento conceptual a la teología y a la teología política, y de reflexiones contextuales sobre el devenir histórico de la iglesia, nuestro expositor, debido a la amplitud de la temática, se concentró en los principales planteamientos de dos pensadores cristianos protestantes: Abraham Kuyper y John Howard Yoder.

Una interesante reflexión que surgió a partir de del análisis histórico dice relación con las múltiples interpretaciones que realizaron los cristianos desde su fe en referencia a sus propias épocas y la necesidad de aprender de sus deliberaciones y esfuerzos en la participación pública, junto con sus aciertos y errores.

El primer pensador protestante fue Abraham Kuyper, teólogo neo calvinista, fundador de la Universidad Libre de Amsterdam, fundador del partido político Anti-Revolucionario y Primer Ministro en la Holanda de inicios del siglo XX.

Un primer aspecto relevante es que Kuyper plantea el calvinismo como una perspectiva de interpretar o entender la realidad, como una forma compleja e integral de entender el mundo, en definitiva como una cosmovisión, que está en disputa frente a otras cosmovisiones en el mundo.

Kuyper plantea una fe política. En medio de un debate sobre la soberanía y su origen, él señala que solo Dios tiene derecho soberano, de modo que ningún ser humano puede reclamar soberanía sobre otro. Bajo ese prisma las instituciones existen porque es voluntad de Dios y el Estado es una institución, que por el momento es necesaria e indispensable por causa de la caída del ser humano. Así, la política es un remedio mecánico, que establece limitaciones sobre el comportamiento humano en sociedad, debido a que el pecado ha corrompido al ser humano.

Ahora bien, en la reflexión de Kuyper el Estado ha de tener un papel importante, pero limitado en la sociedad. Ese papel consiste en buscar el equilibrio entre las distintas esferas de la vida social, defender a los más débiles de la sociedad, proveer un sistema de justicia, además de respetar la libertad de conciencia.

Planteando la consigna de “Iglesia libre, Estado libre” Kuyper se muestra contrario a la idea de una teocracia, pues esta forma de gobierno solo se habría presentado en Israel, donde Dios intervenía inmediatamente. Correspondería entonces la participación libre de los cristianos en la política, sin la imposición de las iglesias. En consecuencia, Kuyper defiende una clara cosmovisión cristiana, pero que se expresa de manera democrática y en disputa con otras cosmovisiones que también influyen en el ámbito público y en la política.

Por su parte, Yoder, pacifista y teólogo menonita estadounidense, comparte la idea de que no es posible pensar una suerte de “Estado cristiano”, pero con ideas mucho más radicales sobre el Estado y la política.

Yoder es reacio a la idea de que un cristiano ingrese (o crea necesario ingresar) a las estructuras del Estado, debido a que la iglesia opera con una ética distinta y contraria a las funciones más básicas del Estado, como lo es el uso de la fuerza. En efecto, el Estado es aquella institución que, en su definición más básica, administra monopólicamente la violencia, por lo que cabría preguntarse entonces ¿Cómo podría un cristiano ser parte de un ejército  e involucrarse en un conflicto armado combatiendo a otros seres humanos, frente a la ética que se deriva del mandamiento “no matarás”? ¿Cómo podría un cristiano, en una función estatal, ordenar el uso de la violencia hacia otras personas que también son imagen de Dios? Desde esta mirada, Yoder es contrario a pensar una suerte de “política cristiana” porque el Estado funciona con una lógica profundamente distinta a la ética de la iglesia cristiana.

Yoder reflexiona más bien sobre “el poder”. Siguiendo a Berkhof, considera que los poderes espirituales como los descritos en el capítulo seis de Efesios, deben ser considerados también como poderes en forma de estructuras sociales caídas que gobiernan las vidas humanas, como las ideologías, las costumbres, las tradiciones humanas, el ordenamiento del Estado, la política, y la educación, entre otras estructuras morales, intelectuales y políticas que rigen la vida social.

En ese contexto, surge la iglesia como una comunidad alternativa, con una ética y una forma de vivir absolutamente distinta. La iglesia es, desde esta perspectiva, una sociedad diferente y alternativa.

Siendo así, la forma de lidiar con “estos poderes” o estructuras sociales caídas no es desde la política institucional, sino desde la existencia misma de la iglesia que es lo que debe ser, una comunidad alternativa. De este modo, el cambio social para Yoder se genera, no desde las mismas estructuras o desde el poder del Estado, sino a través de la iglesia como una comunidad donde los seres humanos aprenden a vivir de forma diferente.

En definitiva, ambos teólogos protestantes plantean modelos distintos y en varios aspectos contrapuestos, acerca de la participación pública de la iglesia y de cómo esta puede pensar y generar transformación social. Kuyper reflexiona sobre la política y el Estado y su relación con la iglesia y el papel que debe cumplir en la sociedad desde una perspectiva cristiana. Reflexiones llevadas a la práctica de fundar un partido político y ser primer ministro de su país.

Mientras que Yoder considera inapropiado que los cristianos ingresen al Estado (o a la política en clave institucional), para evitar ser seducidos por esos poderes cayendo en el constantinismo, pues los cambios en las estructuras sociales se producirían desde la existencia misma de la iglesia como una comunidad alternativa donde ya se han superado, por ejemplo, las diferencias raciales y económicas.

Estos diferentes modelos provenientes de las ideas de Kuyper y yoder, plantean la necesidad de reflexionar profusamente sobre el interesante contrapunto que de esta discusión puede derivarse, dando valor a las luces que pueden guiar las presentes deliberaciones y acciones de una iglesia que ha decidido salir de la lógica del “refugio de las masas” e involucrarse activamente en la vida social y nacional, para así comprender las limitaciones, distanciarse de los errores y acercarse a los aciertos.

 Notas:

[1] Licenciado en Letras, Pontificia Universidad Católica de Chile. Magíster (c) en Estudios Internacionales, Universidad de Santiago de Chile.

Ángelo Palomino Díaz
Analista en Políticas y Asuntos Internacionales (USACH)
Magister en Relaciones Internacionales, Seguridad y Defensa (ANEPE)
Director del área de Estudios de Oikonomos

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