Desde el Congreso: La aprobación del Proyecto de aborto en la Cámara de Diputados

Por Sarai Jaramillo E.

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Este jueves 17 de Marzo, fue un día histórico para nuestro país. Miles de personas sintonizaban por televisión, o por radio o vía online uno de los debates más relevantes de la sociedad chilena, “El Aborto”. Y en esta oportunidad, como en otras también, quisimos hacernos parte de ese día, aún asumiendo que el resultado de la votación en la Cámara de Diputados pudiese ser contraria a nuestros esfuerzos.

El día de ayer presenciamos un verdadero espectáculo, vimos desfilar a través del discurso de decenas de diputados, el desprecio a la dignidad humana. Quienes en su gran mayoría partidario del aborto, no se incomodaban por no hacer mención a la palabra “niño”, “ser humano”, sino antes superponer conceptos y paradigmas ideológicos disfrazados en “protección a la mujer”.

Además de ello, ser testigos del nivel de corrupción política. Mientras en Sala se discutía un tema tan controversial, que puede modificar rotundamente muchos cánones sociales de nuestro país, diputados salían y entraban del salón ocupados al parecer de otros asuntos, qué decir de los ministros allí presentes. Una verdadera falta de respeto a las familias chilenas y a todos los niños de los que hoy pende en un hilo su vida.

Y sí, hablamos de corrupción. Porque nos resulta completamente inaceptable que durante varios minutos hubiesen tan solo treintena de diputados sentados escuchando, cuando el mínimo número es de 40. Y al presidente de la cámara pareciera no incomodarle la sesión, cuando el estando en completo uso de sus facultades pudo haber llamado a suspensión de la sesión ante la falta de quorum.

La falta de criterio que presenciaron lobbistas provida, de parte de ministras de Estado, quienes se paseaban por los puestos de diputados indecisos con la votación, buscando conseguir votos al proyecto a cambio de cargos y otros beneficios políticos.

Son estas y otras causas las que nos hacen poner en duda y tela de juicio “El debate con altura de miras” que anunciaba la presidenta hace meses atrás, antes de despachar el oficio al Congreso.

Pero ante todo este escenario, aún la idea de legislar no ha sido consumada. Queda la instancia del Senado, el cual tiene un carácter más conservador que la Cámara de Diputados. Aún quedan meses de trabajo donde seguramente volveremos a estar soltando una voz de justicia por las generaciones.

Pero, ¿qué podemos hacer como iglesia, más allá del propio proyecto de ley? Nos corresponde ejecutar las palabras enunciadas durante estos meses y construir espacios para salvaguardar la familia. Por mucho tiempo el discurso pro abortista hacia nuestro sector ha sido denunciar la falta de apoyo de nuestra parte para hacernos cargos de problemas sociales a los que también hemos llegado tarde, o simplemente de los cuales fuimos cómplices a causa del silencio, comodidad o individualismo.

Es tiempo de vencer esa cultura religiosa del letargo y de esconderse en el discurso, y comenzar a edificar por las generaciones. Porque esta sociedad no la componen solo los grupos que no profesan nuestra Fe, nosotros somos parte de ella y pieza necesaria en el corpus de esta nación. Dejar en las manos del Estado o de un Gobierno todas nuestras necesidades, es ser reactivo. Dios puso creatividad, denuedo y fuerza en su cuerpo para discipular una nación. Para vestirla, para alimentarla, brindar salud y protección, educarla, hermosearla, llenarla de nuevas ideas y espacios de mejor convivencia, eso es discipular, acompañar, estar comprometido a tiempo completo a vaciarse en otro.

Para cambiar la realidad de nuestra nación existen muchos espacios de participación, ve y encuentra el tuyo y edifica por tus generaciones.

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