Por Frances Alvarado

Reseña Laboratorio de Ideas: “desafíos de la salud chilena. Una perspectiva cristiana”

47320495_2117600001595029_5064162279054901248_n

 

Durante diciembre de 2018 Oikonomos realizó el Laboratorio de Ideas “desafíos de la salud chilena: una perspectiva cristiana”, con Eva Pérez como expositora invitada, quien es matrona de profesión y Mariela Alvarado, estudiante de Enfermería de la Universidad de Chile.

Al comenzar Mariela Alvarado, planteó y contrastó, desde una perspectiva cristiana, la definición de salud de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Para la OMS «La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades»[1]. Mariela nos comenta que, bajo esta definición,  la salud se basa en la constante búsqueda del ser humano de experimentar la comodidad en todas las áreas que lo integran.  Es allí donde un mínimo impedimento nos separa de la salud, como un esguince o un resfrío común. En cambio, desde la consideración de esta expositora, desde una perspectiva cristiana la salud es la capacidad que permite al ser humano cumplir su propósito, tal y como ocurre con un Jacob cojo y un apóstol Pablo que tenía un aguijón en la carne.

En la segunda instancia, tuvo lugar la experiencia de nuestra invitada Eva Pérez, quien es matrona de profesión, docente universitaria, Magister en Salud Pública y  Magister en Sexología. Presenta el servicio a la mujer y la elección que tiene para continuar con su embarazo como la temática principal. Nos comenta su experiencia en Estados Unidos, donde la realidad de un sistema privado con una  tecnología superior para el diagnóstico y especialistas, se ve opacadas por los altos costos impidiendo que sea asequible para toda la población. Ante esa realidad, se favorece la valoración del actual sistema de salud chileno que posee el  Plan de Garantías Explícitas en Salud (GES), garantizando un conjunto de beneficios por ley para las personas afiliadas a FONASA y a las Isapres, como son el acceso para una prestación de salud, reducción de tiempos de esperas, protección financiera y calidad en servicio por un prestador acreditado. Sin embargo, el sistema nacional de salud se encuentra empañado, no solo por sus obvias problemáticas y dificultades, sino que además por la promulgación de la Ley 21.030 que despenaliza y resguarda el cumplimiento de la interrupción voluntaria del embarazo en tres causales específicas: peligro para la vida de la mujer; embrión o feto que padezca una patología incompatible con la vida fuera del útero; y embarazo que sea resultado de violación. Una legislación que es evidentemente contraria a los valores cristianos, pero también contraproducente frente a las necesidades actuales de los servicios de salud que requieren una mayor prioridad, puesto que los recursos podrían haber sido utilizados para dar cobertura de salud en enfermedades no contempladas aun por el sistema público.

Otro aspecto relevante de la salud en Estados Unidos es que existen alrededor 2.300 centros de abortos, mientras que, en cambio, existen cerca de 2.500 centros de prevención de interrupción voluntaria del embarazo, creadas y promovidas en su mayoría por cristianos. Ahí se acoge a mujeres que desean abortar, brindándoles una red de apoyo que impida el término abrupto del embarazo, otorgando en algunos casos la posibilidad de la adopción. La expositora nos expone una realidad completamente distinta en relación a la iglesia chilena, donde su rol social y público no avanza en relación a estas materias, lo que lleva a interrogarnos. ¿Cómo iglesia estamos preparados o dispuestos a accionar de manera que exista un impacto social verdadero por medio de este tipo de instancias u organizaciones? Para Eva, desde su experiencia como voluntaria en centros de prevención de abortos, surge la Fundación Nacerán, que busca brindar ayuda tanto a la mujer como al nonato, con atención médica, vitaminas, pañales, entre otros tipos de ayuda, como la espiritual y emocional.

Esta instancia nos invita a reflexionar en torno a nuestro rol como iglesia, y especialmente aquellos que son profesionales de la salud, con respecto a lo que haremos frente a una sociedad dónde el aborto en tres causales ya se instaló. Ciertamente, la realidad de enfrentarse a una mujer que está embarazada, y no quiere estarlo, es muy cruda. No podemos actuar desconociendo determinantes sociales, como el contexto socioeconómico, educacional, entre otros que forman parte de las decisiones de las mujeres.

La multicausalidad del aborto es una realidad que resalta: es la pobreza, una violación, inviabilidad fetal o riesgo de vida de la madre, el riesgo de perder un trabajo, o una escasa red afectiva. Al respecto, nuestra expositora señalaba que “una mujer que decide abortar es alguien generalmente quebrantada y que necesita ayuda y compañía”. Uno de los aspectos en que como iglesia podemos colaborar, es a través de una dinámica de servicio y amor al prójimo, para que, al menos, la necesidad o la falta de redes de apoyo no sea una causa para pensar en el aborto.

Como equipo te invitamos a colaborar y participar de la Fundación Nacerán, por medio de donaciones, voluntariado, entre otras formas, ingresando directamente a la página web http://www.naceran.org/ o enviando un correo a Oikonomos (contacto@oikonomos.cl).

 

Frances Alvarado Gijón
Estudiante de Enfermería
Universidad de Chile

 

Notas: 

[1] Organización Mundial de la Salud. 2019. Disponible en: https://www.who.int/suggestions/faq/es/

 

 

Share Button

Deja un comentario

¡Que no se te olvide! EVENTOS