Por Sarai Jaramillo

La Ciudad de Los Niños: Una reflexión bíblica y social

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En la actualidad la mayor parte de la población mundial vive en ciudades, hace siglos atrás la situación era diferente. Los procesos de migración campo-ciudad modificaron los estándares de vida, principalmente por nuevas aperturas de mercados económicos. La revolución industrial jugó un papel primordial. Hoy en día, siglos después, la humanidad vive en diversos contextos citadinos, cada uno con sus propias características, ya sea por su ubicación, cultura y progreso económico-social. En cada una de nuestras ciudades, sobre todo las megaciudades o metrópolis, la vida es un ir y venir en velocidad. Aparecen las preguntas: ¿vivimos para trabajar? O ¿trabajamos para vivir?, y con o sin respuesta la vida sigue, se construyen y desarman familias, se modifican y transforman espacios.

Frente a este continuo, una rueda que parece nunca parar, es necesario tomar un respiro y preguntarnos ¿cómo estamos viviendo?, ¿estamos dejando un adecuado hábitat para nuestras generaciones? En busca de respuestas aparecen interesantes propuestas. Una de ellas la lidera uno de los pensadores contemporáneos más importantes a nivel de infancia: Francesco Tonucci. Italiano, maestro, pedagogo, escritor y dibujante con eleudónimo de “Frato”, desde 1966 ha desarrollado su experiencia en investigación en relación al aprendizaje del niño, capacidades expresivas y formación de maestros. Sin embargo, en la actualidad, es conocido por su obra “La Ciudad de los Niños”, proyecto que inicia desde 1991 como director científico de “Fano: La Ciudad de los Niños” (Italia) y en la actualidad ha ampliado su temática hacia la educación medioambiental.

En esta oportunidad quisiera reflexionar en torno a tres aspectos relevantes de su obra: El niño como parámetro, la propuesta de un enfoque de desarrollo local y el niño como indicador ambiental. Estos tres aspectos podemos relacionarlos con algunos principios y ámbitos bíblicos.

1.- En los primeros capítulos del libro, el autor describe los fundamentos de sus postulados, haciendo alusión a la idea de visualizar “al niño como parámetro”. Esta idea releva a la infancia a un lugar importante, un ejemplo a considerar, un punto de observación respecto del entorno que lo rodea. La Cuidad de los Niños, no solo es un proyecto que involucre únicamente a los niños, sino que a toda la sociedad. En un tiempo donde nuestras ciudades atraviesan la decadencia moral y social, los niños podrían salvarlas. Es entonces una invitación a mirar “con ojos de niño” los problemas y, a su vez, encontrar las soluciones para nuestro entorno. Es decir, nos invita a repensar nuestra ciudad y vida en comunidad.

El autor menciona que vivimos en el siglo del “niño”, pues hoy en día existe un importante esfuerzo destinado a su estudio, formación y bienestar en el interés de otorgar mejores condiciones para su vida. A nombre de los niños se realizan importantes congresos internacionales para la investigación. En este siglo, también, se han promovido los derechos de los niños, en contraste con épocas pasadas donde existían una mayor proporción de vulneraciones hacia ellos. Hoy se defiende el derecho del niño a vivir su infancia y a no ser utilizado para el trabajo, a modo de ejemplo.

Sin embargo, en este mismo siglo, es cuando los niños padecen una dolencia significativa: “la soledad”. ¿Por qué están solos?, el autor plantea que, debido al avance vertiginoso del progreso económico, el ritmo de trabajo y a la persecución de la estabilidad familiar, se genera que cada vez el niño sea “hijo único”, lo cual le priva de modelos intermedios entre sí mismo y sus padres. En este sentido Francesco realiza una crítica, señalando que el “niño es un bien escaso de la familia”[1]. Es decir, nos estamos quedando con menos niños y a esos niños, los que quedan, no les estamos dando un espacio adecuado. Podemos extraer de esta reflexión la idea de que la “soledad” es una forma de exclusión social hacia los niños.

Tonucci se apoya en ideas de Mumford, urbanista de mitad del siglo XX, quien realiza una dura crítica en relación a la separación entre las generaciones y su relación con las funciones de la ciudad[2]. Una ciudad que permite el desarrollo conjunto, el encuentro de las generaciones entre sus espacios, que es conquistada por los niños, genera mayores índices de seguridad y motivaría a los jóvenes padres a disfrutar de un mejor proyecto familiar.

Al reflexionar en torno a esta crítica, a esta perspectiva de marginación de los niños y su olvido, podemos recordar cómo también es posible encontrarla en el contexto social de Jesús. En una época donde sólo se consideraba ciudadanos a los hombres, con una determinada edad, mientras que mujeres y niños eran relevados en una categoría inferior. Pero fue el mismo Jesús, el maestro, quien confrontó esa realidad: “Y El, llamando a un niño, lo puso en medio de ellos[3]. En este relato bíblico vemos una escena muy sencilla pero digna de examinar. Sus discípulos discutían y consultaban quien iba a ser el mayor en el reino de los cielos, y Jesús contesta primero con una acción concreta: “pone a un niño en medio de ellos”. Luego en el mismo pasaje Jesús enseña que para acceder a su Reino es necesario hacerse como niños. Es decir, Jesús fue el primero en introducir a los niños en un debate sobre los “miembros de la sociedad del Reino de Dios” y junto con ello, señalar que los niños son una medida, una puerta de entrada, un parámetro para vivir en dicha comunidad, en la Ciudad Celestial. Además de ello, Jesús al llamar a este niño evidencia la posición marginal (fuera de) en la que se encontraba la infancia respecto de la sociedad judía. El niño no acudió con libertad a Jesús, el solo vino porque fue llamado. Si no hubiese sido visto y considerado, él por si mismo no hubiese entrado a ese espacio de encuentro entre los discípulos y Jesús, sin embargo, él vino, se acercó, porque fue integrado.

Jesús posiciona a un “niño como parámetro” al introducir a la infancia en medio de esta discusión, enseñando que los niños pueden ser un lente, una óptica que nos ayudará a entender más claramente aspectos importantes de Dios y su Reino. Jesús es claro en su posición al afirmar que: “cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos”. En la visión de sociedad de Jesús, está el valorar lo pequeño, lo humilde a los ojos y más aún, darle un lugar especial, “es el mayor en el reino”, en nuestras palabras, “es el ciudadano ideal”.

Lo anterior nos permite entender el porqué de la intención de Jesús de incorporar constantemente a los niños en su discurso y en acciones concretas en su ministerio: “el que reciba a un niño como a este en mi nombre, a mí me recibe[4]”. Y al meditar sobre ello podríamos seguir indagando en la importancia de la niñez de Jesús en su propia comunidad judía, como una antesala a la vivencia en la comunidad del Reino de los Cielos (pero eso lo podemos dejar para otro artículo). Más es conveniente para nosotros tomar esta reflexión e insertarla en el contexto donde vivimos hoy en día, a partir de ello es bueno plantearnos las siguientes interrogantes ¿cuán integrados están los niños a nuestras sociedades?, ¿seguimos repitiendo patrones de exclusión? ¿Estaremos dispuestos a otorgar mayores espacios de participación para los niños en nuestras comunidades, incluida también la iglesia?

2.- “La Ciudad de Los niños” es en sí un proyecto de desarrollo local, más allá de una propuesta filosófica, permite evaluar, programar, proyectar y modificar la ciudad. Para lograr estos objetivos se plantea el involucrar a un actor principal como motor del cambio: El alcalde. Una figura conocida por los ciudadanos, inclusive más cercana que un ministro de Estado. Capaz de interactuar con los barrios, las escuelas, los centros comerciales, etc. Junto al gobernador local, se establece un “Laboratorio de la Ciudad de los Niños”. Este laboratorio funciona como un organismo asesor del alcalde en materia de niñez, logrando posicionar la voz de los niños en el gobierno local y en las actividades que los involucren a ellos.

Uno de los roles del laboratorio es formar a profesionales para ser capaces de trabajar en conjunto con los niños. Dando el ejemplo de arquitectos y urbanistas, como diseñadores de espacios que trabajan en colaboración con los niños, considerando su opinión al momento de distribuir lugares para el juego y la recreación en espacios abiertos. Se plantea que la ciudad debiese considerar un proyecto en conjunto, que no solo esté pensada para adultos en edad productiva, sino que considere a otros actores relevantes, entre ellos: los niños.[5]

El autor establece la legítima idea de que los niños puedan participar de su cuidad, de la vida pública a través de la expresión de sus opiniones hacia sus autoridades.  En este sentido, la biblia nos habla de la importancia de la voz de los niños para edificar: “de la boca de los niños y de los que maman, fundaste la fortaleza[6] Es decir, se nos enseña que la pureza que hay en los niños es un referente de integridad para el Reino de Dios, su forma inocente de pensar y entender la realidad nos permitirá edificar en fortaleza. Lo que parece débil a los ojos humanos, ante los ojos de Dios es fuerte. Esto nos confirma que la voz de los niños hoy sigue siendo vital para el desarrollo de nuestras sociedades y aún más, deben generarse los espacios para que esto sea así.  Necesitamos aprender de ellos.

En relación al proyecto “La Cuidad de los Niños”, el autor nos da a entender que no se trata de que los niños se posicionen como autoridades locales, buscando realizar cada una de sus demandas, sino más bien que ellos sean “una voz de consejo”, una perspectiva más a considerar para una buena administración. Esto requiere de un esfuerzo social para el desarrollo de la humildad, sólo así dejaremos que los niños nos enseñen.

En Isaías, se describe: “un niño los conducirá[7]”, aludiendo a la venida de Jesús y tal vez como una antesala de la participación de la infancia de Jesús junto a los maestros en el templo[8], pero también valorando a la “niñez” como un ejemplo a seguir. Por este motivo “la infancia de Jesús” fue relevante, Dios quiso enseñarnos que “ser niño” es relevante.

3.- El niño como indicador ambiental. Esta es una de las ideas fuerzas del texto. En palabras del autor: “si en la ciudad se encuentran niños que juegan, que pasean por sí solos, significa que la ciudad está sana; si en la ciudad no se encuentran niños significa que la ciudad está enferma”[9]. Es decir, si una ciudad es segura y apta para el juego y desplazamiento de los niños, entonces es apta y segura para todos. En relación a estoel autor propone el ampliar el concepto de cuidado “ambiental”, para no sólo pensar en espacios de reserva de biodiversidad, reciclaje, entre otros. Sino entender que el primer ambiente donde un niño se desarrolla es el más próximo a su casa, su barrio, su vecindad. Esos son los espacios que se deben cuidar en primera instancia y velar por su seguridad.

La importancia de considerar a los niños como indicadores ambientales, está en un punto relevante: por naturaleza ellos no son fácilmente corruptibles, por tanto, él no ha participado de forma directa o intencionada en el deterioro de la ciudad. No ha logrado aún adaptarse a un ritmo de vida destructivo hacia su medio, por consiguiente, él es un observador válido para considerar mejores vías de solución.

Por otro lado, está la idea de abrir y modificar los espacios de recreo y de juego libre destinados a la infancia. Francesco reivindica el papel del “derecho al juego[10]” como un atributo vital propio del desarrollo de los niños, y por lo tanto de nuestra sociedad.  El juego es el lenguaje de los niños e importante para el aprendizaje de autonomía, es decir, el sentido de ser responsables de sí mismos.

El juego en un ambiente adecuado los encuentra con la posibilidad de enfrentar problemas y resolverlos. Un niño que sabe jugar crece cognitivamente sano. Sin embargo, el autor establece una crítica en relación a los espacios destinados para esta actividad vital de los niños.  Los espacios urbanos están principalmente destinados a la vialidad y desplazamiento de automóviles. Mientras que los espacios para el juego de los niños no están cuidados, son repetitivos, mecánicos. Dado las problemáticas de seguridad ciudadana, los niños crecen encerrados en sus casas, lo que puede desencadenar problemas de organización espacial, socialización, bajo conocimiento de “su” ciudad, barrio y zona. Plantea entonces, la necesidad de generar mayores volúmenes de espacios peatonales, para que las familias y niños tengan la oportunidad de recorrer su ciudad. El derecho de los ciudadanos de disfrutar de su propia ciudad.

Para ello es primordial el papel del alcalde, como figura de autoridad, que puede impulsar cambios en el ordenamiento territorial. Un trabajo en conjunto con las oficinas de seguridad ciudadana y de planificación vial permitiría a los niños encontrar rutas seguras de desplazamiento hacia sus escuelas, casas, lugares de compras y de juego que diariamente transitan. Ideas de las cuales toda la comunidad podría beneficiarse.

Esta propuesta, que pareciera utópica, tuvo su realización en el municipio de Fano, Italia. Luego de un tiempo generando la propuesta, finalmente desde 1994, se cierran las calles de la ciudad para la campaña: Mi ciudad y yo, donde los niños y adultos se apropian de la ciudad en espacios compartidos para el juego. Los automóviles que aún quisieran circular por esas avenidas se encontrarán con carteles como este: “HOY LAS CALLES DE FANO ESTÁN CERRADAS A LOS COCHES PORQUE SE HAN ENTREGADO A LOS NIÑOS PARA QUE JUEGUEN”[11]. De esta manera la ciudad se abre en humildad para honrar a los niños y compartir padres, hijos y ancianos.

Para Dios también es vital que los niños puedan recuperar espacios de juego y alegría, en el libro de Zacarías encontramos lo siguiente: “Ahora voy a regresar a mi tierra y habitaré en Jerusalén, y Jerusalén será conocida como “Ciudad Fiel”, y Sion será llamado “Monte Santo”».

El Señor Todopoderoso declara: «En las calles de Jerusalén se volverán a sentar los ancianos y las ancianas, andarán apoyados en su bastón, debido a su avanzada edad. Sí, sus habitantes vivirán de nuevo muchos años. De nuevo, los niños y las niñas de la ciudad jugarán confiados en sus calles»[12]

El autor se toma de estos versos bíblicos en una de sus conferencias en Chile, en el año 2014[13], para darnos a entender que la ciudad ideal si existe y debemos aprender de ella. En la descripción del relato, un diseño de espacio de las calles de la Jerusalén celestial guardado para que los niños se desarrollen y compartan junto a otras generaciones, tales como “los ancianos”. Se trata de una ciudad que reúne a todas las generaciones, donde cada una puede convivir en armonía y eso la distingue para llamarse: Ciudad Fiel. La plenitud de esta ciudad es que cada generación puede disfrutarse mutuamente.

Si tomamos como referente este diseño, al mirar nuestros contextos, saltan las siguientes interrogantes: ¿cuán fieles son nuestras ciudades? ¿podemos ver en ellas una relación sana entre las generaciones? ¿qué estaríamos dispuestos a cambiar para mejorar el ambiente donde vivimos? Tal vez con la mirada de los niños podamos abrir un camino de mejores respuestas. Aprender de la humildad y sencillez de ellos para mejorar las situaciones de nuestro diario vivir, respetarnos entre jóvenes, adultos y ancianos a través de una convivencia consciente y organizada.

Sarai Jaramillo Egaña
Administradora Pública
Directora de Oikonomos

Notas:

[1] Tonucci, Francesco. La ciudad de los niños. Argentina: Editorial Losada. UNICEF.2006. p 51.

[2] Tonucci, Francesco. Ibíd. p 45.

[3] Mateo 18:2. Biblia de las Américas

[4] Marcos 9:37. Biblia de las Américas.

[5] Este proyecto fue desarrollado en la ciudad de Fano, Italia desde 1991.

[6] Salmo 8:2. Biblia de las Américas

[7] Isaías 11:6. Biblia de las Américas

[8] Lucas 2:41-47. Biblia de las Américas

[9] Tonucci, Francesco. Op. Cit. p 87.

[10] Derecho al juego, artículo 31, Convención Internacional de los Derechos del Niño.

[11] Tonucci, Francesco. Op. Cit. p 211.

[12] Zacarías 8:3-5. Nueva Biblia Viva.

[13] Disponible en la web: https://www.youtube.com/watch?v=sm7Q3lKsLgU&t=383s

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